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Senén Campos Maceiras

- LA CATÁSTROFE DEL PRESTIGE - (YO ESTUVE ALLÍ)

- LA CATÁSTROFE DEL PRESTIGE - (YO ESTUVE ALLÍ)

EL SÁBADO DÍA 9 DE ESTE MES DE AGOSTO, ESTUVE EN UN CONCIERTO DE "MAGO DE OZ" EN PONTEVEDRA, Y EN ÉL ESCUCHÉ ENTRE OTRAS LA CANCIÓN TITULADA "LA COSTA DEL SILENCIO ", que fue compuesta a causa de lo sucedido con el Prestige aquí en las costas de Galicia, ello me recordó que bien merece la pena hablar de aquello, para que en lo posible nos concienciemos y deseemos que cosas así no vuelvan a suceder jamás.
EL 13 DE NOVIEMBRE DE 2002 un petrolero con 77.000 toneladas de fuelóleo se encuentra a la deriva frente a las costas de Muxía. Comienza así la catástrofe del Prestige. Este barco era propiedad de una sociedad con sede en Liberia, Mare Internacional, que, con el fin de limitar su responsabilidad, poseía un solo barco. Esta actuación es habitual en los buques controlados por las navieras europeas, que crean sociedades fantasma con este fin. Las leyes de Liberia no permiten conocer con seguridad la identidad de los dueños de Mare pero los armadores eran griegos. El Prestige se encontraba registrado en la Autoridad Marítima de las Bahamas. Este Estado, al igual que muchos otros, ofrece pabellones de conveniencia a los armadores de todos los países, proporcionándoles ventajas fiscales y administrativas y un menor control sobre seguridad. El petróleo que transportaba pertenecía a una sociedad comercial llamada Crown Resources, registrada en Gibraltar en 1996. Crown Resources es propiedad del grupo Alfa Group Consortium, cuyos intereses van desde el petróleo al comercio, la agroindustria, las telecomunicaciones y los medios de comunicación. El cofundador del grupo es el multimillonario ruso Mikhail Fridman, que hizo su fortuna en la privatización del patrimonio del Estado ruso. El otro cofundador es Pyotr Aven, ex ministro de asuntos exteriores. Como es habitual en el negocio del petróleo en la antigua URSS, existen relaciones mafiosas dentro de alguna empresa del grupo Alfa, como Tyumen Oil. El grueso de la tripulación eran filipinos con escasísima preparación y casi nulos derechos sindicales.El barco había sido revisado en el 2001 en Guandong (China) en una laboriosa reparación que obligó a soldar partes importantes en su chapa. En el 2002 había sido revisado en Abu Dabi, en ambas ocasiones por la empresa Americam Bureau of Shipping. ¿Puede imaginarse una clase práctica más completa de lo que es la globalización salvaje?. La consecuencia de esta irracionalidad es el vertido, beneficios privados, daños colectivos. El producto que transportaba el Prestige era fuelóleo, un residuo pesado de la destilación del petróleo crudo. El hecho de ser un residuo pesado hace que el vertido sea más dañino en comparación con los de crudo, ya que del orden de un 50% de estos últimos son compuestos ligeros (tipo gasolinas o gasóleos), que se evaporan en cuestión de horas tras el vertido. Este fuelóleo se usa como combustible en centrales térmicas -para producir electricidad- o en calderas industriales, y para alimentar motores diesel de gran potencia, como los de los buques.Los efectos del vertido se traducen en una reducción de la biodiversidad en las aguas y costas afectadas por vertidos.Hay también un cambio en la flora y fauna, con una sustitución de especies sensibles por otras más resistentes y/o oportunistas. Se produce, así, una regresión del ecosistema afectado a etapas menos maduras. Por ello el vertido afectará directamente a todos los seres vivos que colonizan las aguas afectadas (Galicia, Asturias, Cantabria, Euskadi, costa francesa). Si tremenda fue la catástrofe, impresionante fue la respuesta de la sociedad, muy especialmente de pescadores, mariscadores y voluntarios que se volcaron en las tareas de limpieza... frente a unas administraciones central y autonómica al principio desaparecidas e insistiendo en minimizar la catástrofe, y descoordinadas y faltas de reflejos para resolver el problema después. En pocas ocasiones el poder y sus intentos de ocultar la realidad se han visto tan claramente superados por los hechos. El surgimiento de la plataforma “Nunca Mais” fue la expresión de la autoorganización y la protesta llegando a realizarse movilizaciones impresionantes como la manifestación de Santiago (pero también en Vigo, La Coruña, Ferrol...). Todas ellas en los últimos días del año 2002. Durante muchos meses del 2003 año continuaron las actividades de protesta que quizá tuvieron su punto culminante en la manifestación celebrada en Madrid el 23 de Febrero, justo una semana después de la manifestación contra la guerra.Más de trecientas mil personas, según casi todos los medios de comunicación desfilaron desde Atocha hasta la Puerta del Sol exigiendo responsabilidades por la catástrofe. En esta, como en otras manifestaciones la presencia del mundo del espectáculo resultó descollante. Con motivo del aniversario del suceso, de nuevo las calles de Santiago de Compostela fueron escenario de importantes movilizaciones. Las banderas de “Nunca Mais” seguían presentes, muchos meses después, en miles de viviendas gallegas. En las tareas de reparación la presencia de voluntarios fue todavía visible e importante durante varios meses. La presencia del ejército y de cuadrillas remuneradas, así como el avance de la propia limpieza fue haciendo menos necesaria su participación. A resaltar los paulatinos intentos de los Gobiernos central y gallego de reducir en la etapa final el número de voluntarios, que mostraban a las claras su incompetencia y actuaban como incómodos testigos de cargo contra la pretensión de que todo estaba ya arreglado.
YO ESTUVE ALLÍ, fui un voluntario, y todavia guardo "chapapote" una cantidad de él en un envase más o menos hermético, su olor es bastante desagradable, y su apariencia pegajosa y muy difícil de desprender de la ropa, y también difícil de lavar; las mujeres de los marineros elaboraron entonces un detergente especial, que resultó bastante eficaz; de todo aquello no guardo fotos, porque tenía tanta angustia y pena en el cuerpo, que no quería ningún tipo de recuerdo; con solo recordarlo me embarga la tristeza y la melancolía; espero no tener nunca más que hablar de cosas semejantes, y no ver a algunos marineros insolidarios y egoistas, y desde luego muy distintos de los demás gallegos, muchos nativos de esos lugares ennegrecidos, desear que la mancha durase en el tiempo, que nosotros no pudiésemos limpiar con prontitud, para así ellos poder cobrar más indemnizaciones y durante más tiempo.

http://www.youtube.com/watch?v=Vr5d0Otp8FU&feature=PlayList&p=9EDED95700CEF941&playnext=1&index=22

http://www.youtube.com/watch?v=cXraX10n7bc

DE LA MANCHA FUE DON QUIJOTE
Y LA MANCHA DIVISADA EN GALICIA
FUE DE LOS QUIJOTES DE LA AVARICIA
QUE NOS LLENARON DE CHAPAPOTE.
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Senén Campos Maceiras - A ESTRADA 19 de agosto de 2.008.

- DON ANICETO MARTIKORENA PRIETO - (Un nuevo cura para la aldea)

- DON ANICETO MARTIKORENA PRIETO -  (Un nuevo cura para la aldea)

- DON ANICETO MARTIKORENA PRIETO -  (El nuevo cura)

 

Hola de nuevo amigos lectores, pues por aquí para contaros que el nuevo cura  Don Aniceto, ya lleva en la aldea casi un mes, y a pesar del poco tiempo, bastante hay que contar ya; como por ejemplo que vino acompañado de una parienta lejana  (parece ser, según nos dijo el mismo),  que se llama  Olaia Galárraga, los dos vienen del País Vasco, aunque él es hijo de gallega, de ahí su segundo apellido, y me parece que el padre debía de ser medio poeta, porque sinó como se explica que buscase un nombre así, para que rimase con el apellido de su señora y madre del señor cura, y en cuanto a la señorita que viene con él, pues creo que poco tiempo va a estar, porque las malas lenguas dicen, que no le gusta que la identifiquen como la  “criada” , o como la  “querida”, o como la  “prima de conveniencia”  del señor cura. A él ya lo hemos bautizado con varios nombres, primero se le llamó  Don Ani, después Donani, más tarde para que sonara más a italiano pues  Donaní  (con acento); pero cuando llegó  Luisiño do Rejo, al que muchos aquí respetan porque estudia en no se que centro privado, porque su padre es  (digámoslo así, el Caciquito del lugar), y sabe mucho, pues con él, un nuevo nombre sacado de su apellido... MISTER KOREN (que suena más a americano, porque lo americano ahora esta muy de moda por aquí), y así le llaman ahora casi todas y todos, KOREN  ( que viene siendo pero con  C en vez de con  K una conocida industria gallega que se dedica a la comercialización de aves de engorde, de huevos, y otros productos de alimentación -  www.coren.es ). El señor cura lo toma más a cachondeo que a otra cosa, y comenta que él no es necesario para nada para bautizar, ya que son los feligreses los que al final fijan el nombre definitivo de cada vecina o vecino, pero que en el libro tiene que poner el del sacramento, así que seguirá formalizando todo, a pesar de valer bien poco después; es un señor moderno, contemplativo, paciente, y hasta simpático, porque aguanta muy bien los comentarios a escondidas que se hacen sobre el y su gestión religiosa, y a las señoras más bien jóvenes se les nota muy contentas, con deciros que nunca dejan de ir a misa, si hasta no le desagrada a mi abuelo (pero no en el plan de las señoras y señoritas mencionadas, que quede claro...  ¡ vale ! ). Por cierto un día tuvo una charla él con el abuelo, acerca de que yo era muy espabilado, y que sería bueno pensar en meterme en un seminario, para que estudiase para sacerdote, ya que seguro que sería muy bueno en eso, pero mi abuelo le contestó que mientras el viviese haría lo posible para convencerme de que no, ya que eso de discursar y convencer sobre algo en lo que el que lo hace no cree del todo, no esta nada bien; ante este razonamiento el señor  Koren, sabiendo ya como se las gasta mi abuelo, pues prefirió no insistir, pero no abandonó del todo la idea de intentarlo con mi padre, haber si así había más suerte. Arriba he mencionado de que la señorita Olaia no estaba muy contenta con lo que pensaban de ella y de los comentarios que hacían, por trabajar en la casa del señor cura, y no le debía de estar, cuando ya ha decidido marcharse, ante tantas largas y malas lenguas que abundan en la aldea, yo creo que es una buena señora que no se mete con nadie, pero por eso, por hablar poco y relacionarse menos, quizás sea por lo que la gente desconfía y habla mucho de ella;  la señora Genoveva da Picota, no para de decir que... “quien poco habla, es que mucho esconde”, y yo me atreví a decirle un día que... “quien poco habla y mucho escucha, es el que más aprende, y por ello termina siendo el más sabio”; pero según ella he tenido un atrevimiento terrible al hablarle de esa manera, ya que me llamó “mocoso”  descarado y maleducado, y al comentárselo a mi abuelo la simpática señora, porque la cosa no podía quedar así según ella... claro, el abuelo con la sorna que le caracteriza le soltó aquello de.... “mira quen fala, a que nin dentes ten, por iso todo é lingua botada a pacer” - (mira quien habla, la que ni dientes tiene, por eso todo es lengua maliciosa) -, y a la señora Genoveva se le pasó entonces  (y de repente)  la reuma de la pierna izquierda al momento, y marchó por el camino de en medio, como alma cristiana perseguida por los moros... jajaja. Bueno pues a estas alturas del relato, y a día de hoy, lo cierto es que la señorita Olaia ya no esta entre nosotros, y bien que lo siento, porque era una persona seria, y con la que se podía hablar entretenidamente, lo digo yo que charlando una vez con ella, me ayudó de verdad a entender  El Quijote, y a hacer un comentario sobre él para la escuela, que después me valió una buena nota por parte del señor maestro; muchos chicos ya un poco mayores, andaban a ver si podían ver  (nunca mejor dicho)  alguna de sus interioridades en un descuido, y creo que eso no esta bien, pues los tesoros de las mujeres bonitas, adquieren más valor cuanto menos conocidos y más secretos son, y la buena señorita era de las que no enseñaban nada, pues decía que aquellos jóvenes de aldea, nada inteligente podían  aportarle a su vida, y así me lo hizo entender, en un descuido de conversación animada, aunque enseguida añadió como disculpa de buena educación, que no le hiciese mucho caso, pues no era culpa de ellos, sinó de la sociedad y el ambiente en donde vivían, y creo que tenía mucha razón, por eso apenas se acaba de marchar, y ya la hecho mucho de menos, porque en cierto sentido...  "era como mi amor platónico" (como mi entrañable hermana mayor que deseara tener y no tengo).  Bueno pues en resumen, que todo mejor que antes en lo religioso, ya que mucho menos latín, más dialogo campechano, más sensibilidad, más comprensión, más complicidad, en fin que más confianza por parte de  Don Aniceto; como decía antes, - si hasta le cae bien a mi abuelo - ,  por algo será...  ¡ NO !. Incluso ya me imagino a  Manoliño da Casona, tocando su guitarra en la iglesia un día de estos, que eso era impensable antes de llegar el nuevo cura, esperemos pues que el Dios del señor Koren sea más bondadoso y comprensivo que el del difunto  Don Adolfo.

 

Nucho de Terceiro – 13 de julio de 2.008.

 

- E DIN QUE VIVIMOS BEN... E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN - ( Y DICEN QUE VIVIMOS BIEN... Y QUE NO SE QUEJE NADIE )

- E DIN QUE VIVIMOS BEN...  E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN -  ( Y DICEN QUE VIVIMOS BIEN...  Y QUE NO SE QUEJE NADIE )

Hola, bueno pues como el nuevo cura  D. Aniceto, no ha llegado todavía a la aldea, he creído que mejor publicar una de las muchas poesías que tengo guardadas; es verdad que esta en gallego, porque en esta lengua fue escrita, y porque si la traduzco al castellano ya no rima, para que comprendáis y entendáis todo, os reseño aquí un enlace a un traductor, pero si no os arregláis con esto, pues ya sabéis en donde estoy, para preguntarme lo que queráis....  nuchodeterceiro@yahoo.es  .

http://sli.uvigo.es/tradutor/index.html

 

- E DIN QUE VIVIMOS BEN... E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN -

 

Hoxe en día

xa non hai rebolucions

os máis ricos

cada día máis ricos son

e os máis pobres

din que o son por falta de ambición.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

Cada vez está menos repartido

o pastel do poder

cada vez hai máis promesas e máis enganos

e así temos menos ganas de crer

cada vez o verdadeiro amor

e máis difícil de entender.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

Cada vez os alimentos

teñen máis e máis sabores

cada vez bebemos menos auga

e máis alcois de cores

cada vez os curandeiros

dannos mortes moito mellores.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NIGUÉN.

 

Cada vez consumimos máis

pero nos din que contaminamos menos

cada vez pensando no noso futuro

criamos menos nenos

cada vez hai menos bichos

porque fabricamos máis velenos.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

 Os ditadores aqueles

xa non están de moda

somos xa tan libres

que nada nos incomoda

pero o certo é que veñen os políticos modernos

e pásannos a súa roda.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

A guerra hoxe en día xa non se declara

porque xa se pode matar de fame

a oportunidade non é sempre para o que a necesita

senón para o que a boa porta chame

e o que critica este sistema

chámaselle intrigador e infame.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

Os inquisidores caciqiis son

os que atormentan os nosos pobos

impóndolles impostos

e roñándolles como lobos

lles din que que lles quitan os tributos vellos

pero sempre pon outros novos.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

A relixión no canto de unir

enfronta a toda a xente

sempre no seu nome

matouse e torturouse a moito inocente

e tamén no seu nome aínda hoxe en día

peléxase equivocadamente.

E DIN QUE VIVIMO BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

Temos coches moi potentes

que corren unha barbaridade

e convertémolos en armas

sementando a temeridade

morremos sen pensalo

e con moi pouca dignidade.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

Nuns lugares chove sen parar

e noutros nin orvalla

cada vez hai menos sombras

e máis sol que escaralla

porque o certo é que cada vez o lume

estende máis deserto e máis borralla.

E DIN QUE VIVIMO BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

Os buracos do ozono

estannos condenando

e de tantos gases que espallamos

xa temos a Deus espirrando

tanto estado do benestar

acabaranos matando.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

A auga

esta clorada

e a viña e a frota

sulfatada

e así a vida nosa

de natureza xa non ten nada.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

 Os homes andamos a deixar

a nosa pegada en cada esquina

andamos a sementar o mundo

de malévola ruina

andamos a xogar en fin

coa pólvora da China.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

Din que non hai que estar gordos

que hai que estar fracos máis ben

dinno que comamos moitas verduras

e menos carnes tamén

quizais por todo isto os que teñen máis saúde

son os que non teñen un ren.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUIEXE NINGUÉN.

 

 Os delincuentes que ben viven

a xustiza trátaos con ternura

por iso hai tanto descarado

e tantos que viven con usura

a vida entre tanto folgazán

faise un pouco dura.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

Tanto ladrón con gravata

xa nos ten moi fartos

sería mellor para todos nós

que houbese mellores repartos

pero xa se sabe que a certas mans

péganselle os cartos.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

 As autoridades

mídennos de forma diferente

a uns

párannos de repente

e a outros

os saúdan prudentemente.

E DIN QUE VIVIMOS BEN...

E QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

E así pois todos nós

algún día habemos de morrer

os poderosos quixesen para eles

que isto non tivese que acontecer

pero eles como nós

tamén se han de podrecer.

E SEGUEN DICINDO QUE VIVIMOS BEN...

E SEGUEN DICINDO QUE NON SE QUEIXE NINGUÉN.

 

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 SENÉN CAMPOS MACEIRAS 

A ESTRADA  -  MARZO DE 2.OOO

PONTEVEDRA  -  ( ESPAÑA )

- O TRASNO DO TEMPO - (El Duende del Tiempo) -- De la muerte y entierro de Don Adolfo (El Latinero)

- O TRASNO DO TEMPO -  (El Duende del Tiempo) -- De la muerte y entierro de  Don Adolfo  (El Latinero)

CAPÍTULO ESPECIAL - (1)

 

  Hola, de nuevo por aquí para contaros como me han dicho que murió Don Adolfo, el cura de la aldea, al que el abuelo quería de aquella manera tan particular suya; dejamos así descansar un poco por el momento, a aquellos sufridores de los antiguos asentamientos gallegos. Parece ser que el cura llegó como siempre en su Citroën gris oscuro, hasta en el modelo de coche decía a distancia como era el hombre, ya que mimaba mucho su coche, a pesar de que tenía más años que alguna de las pirámides de Egipto  (creo yo), pero bueno el decía que si compraba uno nuevo, igual no lo entendía, así que a sobornar a los de la ITV, o a convencerlos con no se que argumentos, pero seguía con su viejo coche de iglesia en iglesia, que hasta sus compañeros de oficio lo llamaban en algunas ocasiones “El dos caballos”, me supongo que hablando entre ellos dirían a veces...  ¡ ahí viene  “El dos caballos” !  -por Don Adolfo- ,  o algo así. Bueno a lo que estábamos, que el domingo horas eran de empezar la misa, pero  El Latinero de la sacristía parece ser que no salía, y  Pepiño de  “Lolucha”, sentado en su silla junto al  altar, como buen sacristán mirando que las velas no se apagasen, y después de transcurridos diez minutos de espera, su madre Lolucha, con señas que todos los feligreses podían adivinar, ordenó a Pepiño que fuese haber que hacía el cura, y este así hizo lo sugerido, entró en la sacristía, y nada que después ni salía Don Adolfo, ni salía Pepiño; fue entonces cuando la propia Lolucha, la mujer de la aldea que pasaba más tiempo en la iglesia que en su casa, pues su marido José  “El mecánico”,  andaba embarcado en el petrolero  “EL GRAN FÉNIX” , lo pongo así en mayúsculas porque el Sr. José decía que era más grande que diez campos de fútbol juntos, no la necesitaba, pues también él pasaba más tiempo en aquellos campos de fútbol, que en su casa junto a su mujer; vale que ya me estoy enrollando de nuevo, como decía... la mencionada  “beata” entró en la sacristía y encontró a  Don Adolfo  (le pareció que durmiendo en el suelo) y a su hijo Pepiño sentado a su lado también en el suelo, sin decir nada y muy pálido, incluso parece ser, que más que el propio cura ya muerto. Pues ala, tremendo rebumbio en la iglesia, que si le hacemos la respiración boca a boca, que si le damos masajes, que si le ponemos un espejo junto a la boca, que no que mejor junto a la nariz, que hay que llamar a un médico, que antes a la Guardia Civil, que al  Sr. Juez, que incluso a un notario, que a un cura  claro... allí cada quien decía algo distinto, y  entonces “O Trompas” que por allí estaba también, pues debió de oler lo sucedido, dijo que porque no llamar a Dios, ya que era el que estaba más cerca; y digo yo...  ¡ acaso no tenía razón el hombre que mas sabía de vino de la aldea ! ,  pues era el que más lo bebía también, por eso lo llamaban   O Trompas, que no se yo muy bien como le llamaban en realidad, pues siempre había oído ese nombre cuando se referían a él. Vale pues allí estaban pasadas unas horas... El señor doctor, los de la Guardia Civil muy cerca de Pepiño (porque era el primer testigo y el más importante del caso), no se cuantos curas que habían venido de los alrededores al enterarse del luctuoso suceso, el señor Juez y a su lado una señora con la cara muy pintada, y con una libreta en la mano anotándolo todo, ahhh... y por supuesto Dios  (creo yo...  ¡ NO !), porque siempre  Don Adolfo decía que aquella era su casa. Dos dias después, el martes se anunció a bombo y platillo, que la solemne misa por el muy famoso y ya santo cura, iba a ser al día siguiente, y que después habría tres autobuses dispuestos para que quien lo quisiera, pudiera acompañar el féretro al cementerio situado en su lugar de nacimiento, llamado  Perdecanai, aldea perteneciente al ayuntamiento de Barro en la provincia de Pontevedra, me hacía mucha gracia ese nombre gallego, porque significa algo así como  -pierde con la madre- ; sería normal pues que muy cerca existiera otra aldea con el nombre de  Gañacoafilla  -gana con la hija- ,  pero no que yo supiera no la había. El miércoles pues a eso de las cuatro de la tarde, se celebró la solemne misa, con doce curas contados por mi mismo, alguno decía que eran trece, pues estaba también  Don Adolfo  (no podía faltar... claro), y ala dale con el latín como le gustaba al difunto, y dale incienso y agua bendita, todo cantado y vuelto a cantar, y no habló un cura... ¡ NO !, tenían que hablar cuatro, y así casi dos horas allí más de pie que sentado, pero bueno todos los feligreses estaban bien abrigados, incluso yo y el abuelo también que no se había podido librar del acontecimiento, pues mi madre e incluso mi padre tuvieron que convencerlo; de vez en cuando me guiñaba un ojo, y con el pulgar hacía abajo me hacía señas, supongo que para darme a entender, que aquel protagonista del día ya no se levantaría, que después de tanto homenaje, no podría hacerlo porque sino dejaría mal a su jefe, el  Santo Padre de Roma, que nombraba con tanta parsimonia cuando estaba vivo, cuando tenía que decir  ¡ noooo !  a algo. Mis padres se fueron en uno de los  autobuses para  Perdecanai, pero mi abuelo se negó en rotundo, pues ya bastante frío, a pesar del abrigo había pasado, con razón algunos de los curas habían estornudado varias veces, unos con más disimulo que otros, porque estas iglesias de aldea, con sus paredes de piedra tan anchas, son como neveras, y yo claro sin mi abuelo pues... como que no, porque él tenía la misma edad que  Don Adolfo, y no vaya a ser que por quedarse solo, y visto lo visto le pasase algo, que ya precedentes inmediatos había...  jajaja; así que mis progenitores accedieron a mi propuesta, y me quedé con el abuelo, que de latín y canciones celestiales ya habíamos tenido bastante los dos por un día; total que mis padres cuando volvieron a casa, ya eran casi las doce de la noche, cansados venían, pero convencidos de que había que cumplir despidiendo al cura, pues de buenos vecinos era hacerlo. Lo que el abuelo me contó mientras estuvimos esperando a mis padres, y lo contento que se le notaba en su semblante, mejor no os lo cuento, pero podéis imaginároslo; de verdad que el viejo se había liberado, y hasta había una vez dicho aquello de...  “graciñas Deus mío”  -muchas gracias Dios mio-, aunque después arrugase la frente, y se rascase la cabeza con la gorra colocada y todo.... jajaja. Me hizo gracia cuando dijo que lo que más le contentaba era que fuese enterrado lejos, porque muchos curas deciden enterrarse allí mismo justo en donde ejercieron, para que sean mas recordados, y para que les coloquen una placa con su nombre, en un lugar señalado de la iglesia, pero este se había ido lejos al panteón familiar, nada menos que a  Perdecanai...  y encogiéndose los hombros como con un gesto de conformidad, exclamaba...  ¡ vaya nombrecito !. Y yo recordaba que me habían hablado en alguna ocasión de otro nombre muy curioso, algo así como Cuspedriños, tendré que mirar en el ordenador, en el JUJEL en donde queda eso....   Ahhhh, pero no sabéis que existe el jujel, pues si es como el Google pero en gallego, teclead   www.jujel.es   y veréis como los gallegos también sabemos innovar como los americanos en esto de Internet...  jajaja  jajaja  jajaja. Por cierto al Prestige (aquél petrolero que en noviembre de 2.002, tiñó de negro el corazon de todos los gallegos de bien), los políticos lo mandaron entonces al  “Quinto Pino”  -¡ recordáis !-,  pues resulta que  Quinto Pino existe, ya que es un barrio de Pastoriza, situado en las márgenes de la autovía de Carballo (provincia de A Coruña); así pues ya sabéis que cuando alguien manda a un semejante al  “Quinto Pino”, si... al fin del mundo justo en donde Jesucristo perdió sus sandalias, es a este lugar, más cerca de muchos sitios, que algunos de nuestros políticos de entonces piensan... jajaja.

Nucho de Terceiro – 24 de junio de 2.008

 

Continua...     

 

- O TRASNO DO TEMPO - (El Duende del Tiempo) - CAPÍTULO QUINTO (Segunda parte)

- O TRASNO DO TEMPO -  (El Duende del Tiempo) - CAPÍTULO QUINTO (Segunda parte)

 

CAPÍTULO QUINTO  (SEGUNDA PARTE)

 

  Bueno queridos lectores, pues como decíamos cuando lo dejamos; casi a correr nos fuimos para casa mi abuelo y yo, porque las campanas seguían con su lastimero aviso de próximo funeral; y o no había habido misa, o esta había sido muy corta, porque las campanadas habían empezado en horario de misa precisamente. Al llegar a casa me encontré con mi madre un tanto compungida, y de inmediato recibí el comunicado de que Don Adolfo había muerto...  -¡ Pero acaso no recordáis quién era Don Adolfo !-. Uyyyy...  que lectores despistados tengo. ¡ Pues claro !,  el cura...  El Latinero,  ¡ quién sinó !. Corrí a comunicarle al abuelo, que venía un poco más atrás, lo que había pasado, y el viejo abriendo los brazos exclamó...

  - ¡ Alabadiños sexan todos os santos difuntos da familia !...  ¡ Ahh  perdón... perdón !.  -Exclamó seguidamente-.

(Alabados sean todos los santos difuntos de la familia), quería decir aquello. Y lo de perdón con exclamación incluida, había sido porque mi madre lo había oído...  jajaja. Y mientras mi madre seguía con su pena, que tampoco creo que fuese tanta, el abuelo y yo, volvimos al mismo campo, y a sentarnos casi en el mismo lugar, para seguir con lo más interesante del relato que habíamos dejado pendiente, ya que los acontecimientos que vendrían por causa de la muerte de Don Adolfo, aun tardarían...  quizás a partir de pasado mañana, por la autopsia y todo eso; pero todo lo que pase será contando en un capítulo especial; así lo haré en cuanto suceda... en cuanto pueda... y en cuanto tengo tiempo.  Por cierto ya os puedo adelantar el título  (eso si)...  "Pasión, muerte, y enterramiento de Don Adolfo".

 

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  Camino de nuevo de nuestro anterior lugar de reunión, el abuelo empezó a revisar el interior del chaleco con inusitado nerviosismo...

  -  ¡ Que pasa abuelo !

  - Nada nada... que ya pensé que había perdido el diario.

Allí sentados con una cara de satisfacción en el viejo como hace tiempo no había visto, nos disponíamos a seguir recordando las aventuras de aquellos antepasados montañeses.

  - Ramiro prométeme que no me vas a interrumpir a no ser que sea sumamente necesario, porque lo que te voy a contar es muy largo, y si pides muchas explicaciones, no podremos acabar hoy; y como va a haber “fiesta”, mañana... o pasado a más tardar, pues no tendremos tiempo de ponernos de nuevo con las cosas de  Fariñas y demás compañía.

  - Ok. Abuelo.

  - Okey... Okey...  ¡ Tenéis una forma de hablar ahora que no hay quien la comprenda !.

  - Bueno haber...  ¡ quien interrumpes ahora y pierdes el tiempo eres tu !... jajaja.

  - Si tienes razón Ramiriño.  ¡ Empecemos entonces !...

Bueno pues un poco lejos, quizás a unos ocho kilómetros de la aldea más o menos, el río que allí nacía formaba  “unha poza”  (pequeño charco), casi al lado del camino, y era allí justamente en donde  O Demo y su comitiva aprovechaban para beber y refrescarse, antes del último tramo que les quedaba para entrar en la aldea; era aquél el único lugar en donde había en pleno verano, agua disponible en los alrededores antes de llegar a la misma aldea, ya que la del río era inaccesible por ir bastante sumergido en la tierra, y un poco escondido por la vegetación que en su pequeña ribera abundaba. Así pues  Fariñas dijo a sus vecinos que sería allí  “na poza”  en donde verterían la adurmideira hervida en agua, para que cuando los visitantes bebiesen y se refrescasen, pasaran a quedar adormilados de verdad el tiempo suficiente, para que así los hambrientos animales rematasen a discreción el trabajo.

  - ¡ De verdad que estaban preparando un asesinato y que los ejecutores iban a ser lobos, jabalís, osos, y demás !.

  - ¡ De verdad que me prometiste no interrumpir !.  -Me respondió con un poco de brusquedad-.

Simplemente moví la cabeza con un gesto afirmativo, y dejé sin mas que el abuelo continuase con entusiasmo el interesante relato.

  - Como decía...  Había que prepararlo todo al detalle, llevar hasta el lugar la cantidad suficiente de pócima, pero no con tanta antelación que algún animal pudiese beber antes de que ellos llegasen, y al verlo dando vueltas o allí esparramado, pudiesen sospechar de algo, pero al mismo tiempo tendría que ser sin demora para que en la charca no se notase nada sospechoso, es decir que el agua estuviese clara y sin sombras de que a adurmideira estaba allí esperándoles. Parece ser que el trabajo de los preparativos fue extenuante para todos los de la aldea, hombres mujeres y niños incluso participaron en transportar o ayudar con los envases, todos los carros fueron bien engrasados para evitar ruidos sospechosos que pudieran alertar a los osos lobos jabalís... etc, ya que no hacía falta que todos estos descubriesen que todos los pobladores de la aldea estaban a descubierto. Lo cierto es que consiguieron verter en aquella poza la adurmideira, con la antelación suficiente para que efectivamente quedase disimulada, y al mismo tiempo dejaron en las cercanías, fuera de la vista de los que estuviesen al lado de la misma, rastros de sangre animal, y pieles que ellos usaban en la aldea a diario, semienterradas en la hierba de aquél lugar. Lo primero  (la sangre)  para que los animales acudiesen allí guiados por su olor, y lo segundo  (las pieles)  para que en su aproximación supiesen que aquellos seres que caminaban en dos patas, y estaban allí extrañamente dormidos, eran culpables de dar muerte a sus semejantes; porque los animales tambien piensan y recuerdan, y los de aquellos tiempos lo hacían con más agudeza si cabe, ya que sabían que así como ellos mataban a los hombres, también los hombres los mataban a ellos y después usaban sus pieles, por eso había órdenes concretas de que fuera de la aldea las pieles que llevasen todos vestidas fuesen cubiertas con una especia de manto de lino  (o algo parecido)  que las mujeres tejían, para que si se encontraban con algún animal lobo u oso, este no detectase a primera vista que la piel que portaban era de uno de su especie, pues eso haría que la confrontación fuese repentina e inevitable. Como estaba previsto más o menos, a los dos días y medio, llegaron al lugar O Demo y los suyos ya de noche, era así porque las antorchas se divisaban desde la aldea en la lejanía, seguro pues que allí precisamente acamparían, y que con suerte beberían e incluso se bañarían en a poza, quizás para nunca despertarse ya. Los acontecimientos que siguieron a aquella noche y a toda la semana siguiente, parece ser que excedieron de lo que  Fariñas y los suyos pensaron, pues debieron de beber lo suficiente, y si que se bañaron seguro, porque lo cierto es que si, que se quedaron dormidos a causa del agua preparada, y que los animales de todo el entorno tal y como estaba previsto, acudieron a montón, porque la carnicería fue real y multitudinaria, ya que apenas tres de aquellos hombres que formaban la desgraciada comitiva sobrevivieron, y algún caballo también parece que se escapó, pero de él o de ellos nunca más se supo, y lo de los hombres sucedió porque siendo simples criados, decidieron no beber, después de ver como los demás no solo se bañaban después de haber saciado la sed, sinó que seguidamente se dedicaron a regar con su orina aquellas aguas uno tras otro, y además viendo como sus amos daban vueltas como tontos y se caían al suelo como borrachos, para no levantarse ya vencidos por una especie de sueño desconocido, y oyendo no muy lejos el aullido de los lobos, se arrastraron con prontitud y como pudieron con el máximo sigilo hacia a la aldea, que encontraron totalmente cerrada por todas partes, y con aquellos residentes que no les querían abrir, y que lo hicieron por fin después de mucho insistir y aclarar, que ellos solo eran criados del señor recaudador, y que los animales estaban atacando no muy lejos a sus señores, los cuales estaban como dormidos por no sabían que encantamiento. Total que aquél suceso perduró en la memoria de las gentes de aquellos lugares, e incluso de sus cercanías mucho tiempo, y las expediciones posteriores siempre consideraron pasar bien apertrechados de armas y otros medios aquellos montes, y nunca más pararon en aquella maldita pequeña poza, ni en aquellos campos cercanos a ella, desde luego de noche  (ya para nada)  porque decían que esos lugares estaban endemoniados... a pesar de que ya habían sido bendecidos el mismo día en que se habían enterrado los restos que habían quedado, por no se que famoso fraile; muchos no habían estado de acuerdo en enterrarlos allí precisamente, pero había quedado tan poco de aquellos desafortunados, que consideraron que no valía la pena transportarlos a algún camposanto cercano.  A los nombres de...  Paspallás de Brañas, Tras das Fontes de Don Breoganus, había que añadir ahora  “A Poza Do Demo”...  (La Poza del Demonio) o el más conocido todavía...  “O Monte das Ánimas”  (El Monte de las Ánimas). También desde entonces las visitas de posteriores recaudadores a la aldea no fueron tan frecuentes, y cuando venían solían ser más benévolos y un poco más amables, pues querían contar con sus consejos, y hasta con sus conjuros para transitar por aquellos lugares llenos de ánimas vagando en la oscuridad de la noche, y pensaban que aquellas gentes también tenían una especie de pacto con el diablo, ya que de no tenerlo sería imposible vivir allí, entre tanta alma atormentada, por causa de pasados y muy comentados acontecimientos macabros, y así pues y por todo eso, no era recomendable para nada  maltratarlos, y si marcharse cuanto antes, y seguir su camino hacia otros asentamientos próximos más tranquilos, y llegar a todos ellos sin novedad. Al miedo a la noche, también había que añadir el miedo al propio día, puesto que de día los animales al beber en a poza, se creía que se contagiaban de esa maldición, que los convertía en asesinos despiadados, y por ello comedores de hombres. Algún gran Señor de aquella época se había propuesto secar la poza, o hacer una salida para que el agua no se estancara allí, pero no había encontrado a hombres dispuestos a hacer el trabajo voluntariamente, y por los consejos de algunos religiosos, también supo que era mejor dejar las cosas como estaban, ya que no era recomendable desafiar al diablo que vivía en aquellos lugares de esa manera, pues siempre podía sufrir alguna maldición quien lo intentase, y difícil y trabajoso sería despues remediarlo con simples oraciones, ya que al demonio se le temía mucho más entonces que ahora; por ello todo quedó igual...

  - ¡ Pero abuelo !.  -Me apresuré a decirle-.  ¡ Nunca se enteraron los señores de quien había preparado todo aquello !. O sospecharon algo.

  - Pues claro que no hombre, de saberlo todos ellos habrían muerto seguramente ejecutados o enterrados vivos, y la aldea quemada en su totalidad, por lo que silencio total para todos ellos. Tu has oído hablar de la famosa  “omertá”  que impera en la mafia siciliana.

  - Ahhh... si si.

  - Pues en aquél entonces en la aldea, podemos decir que inventaron esa ley no escrita, la misma conducta que hay en la mafia, el que dijese algo no solo moriría él, sinó que arrastraría a todos los demás, y hablar de todo lo sucedido, pasó a ser como un “tabú”, para ellos era como si todo aquello no hubiese pasado nunca, así que todos mudos; muchos de los que nacieron después lo desconocieron siempre...  "Per Saécula Saeculorum"...   (por los siglos de los siglos)...  ¡ como diría el reciente difunto !... jajaja.

Y así nos quedamos riendo los dos, en la inmensidad de aquella naturaleza, interrumpidos tan solo por el cantar de algunos pajarillos, cómplices ellos también de nuestros secretos.

 

Nucho de Terceiro – 16 de junio de 2.008

 

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- O TRASNO DO TEMPO - (El Duende del Tiempo) CAPÍTULO QUINTO (Primera parte)

- O TRASNO DO TEMPO - (El Duende del Tiempo)  CAPÍTULO QUINTO (Primera parte)

CAPÍTULO QUINTO  ( PRIMERA PARTE )

 

  Hoy es domingo, parece que el día promete, que no tendremos que andar con el incómodo paraguas; yo esperando que llegue la hora de misa, para reunirme con los amigos. Mi abuelo anda paseando arriba en su  habitación de un lado para otro, porque abajo en la cocina se oyen sus paseos, me parece que se trae algo entre  manos...  ¡ a saber que !.

  - ¡ Ramiriño !.  ¡ Ehhh... Ramiriño !.

  - Que pasa abuelo... ¡ Que quieres !.

  - Dile a tu madre que hoy no vas a misa, que te vienes conmigo, que vamos a dar un paseo, que te quiero enseñar algo...

  - Bueno yo se lo digo, pero no se si me dará permiso abuelo.

Mi madre ya debía de saber que algo preparaba su suegro, porque no se extrañó de la petición, y me dijo que si  (que remedio), pero también me hizo saber que no todos los futuros domingos iba a faltar a misa. Le mostré mi acuerdo (también que remedio), y me puse a disposición del mas viejo de la casa.

  - Bueno rapaz. Vamos allá, nos sentaremos en el campo que hoy hace buen día, y charlaremos tu y yo, de lo que nos interesa... ¡ La historia de esta familia !.

Sin dejarme decir nada, comenzó con rapidez a contarme lo que tanto me había prometido, noté que del bolsillo interior de su viejo chaleco sacaba una libreta o un bloc o algo así, porque la verdad era tan antiguo, que igual si lo ponía a la venta algún coleccionista le pagaría muy bien por él, como decía precisamente el abuelo unas buenas   “perras”. De repente y sin pausa comenzó, interrumpiendo mis silenciosos  pensamientos.

  - Bueno pues recuerdas que  Fariñas  era todo un personaje entonces en la época que lo tocó vivir, según cuenta su hijo  Brandán. Resulta que en aquellos años hacía más sol en verano y más frío en invierno que ahora, el tiempo era más predecible... pero también mucho más duro; bueno pues sucedió que después de un verano bastante caluroso, vino un invierno infernal, parece ser que mucha gente murió de frío, de desnutrición también, y de más calamidades en parte causadas por ese mal tiempo; también los animales atacaron más la aldea que nunca, a pesar de estar bien defendida, con las empalizadas o algo así que en aquellos tiempos preparaban a tal fin, algo parecido a lo que hacen hoy en día en África, para defender los rebaños de cabras y vacas de los leones y leopardos sobre todo. Lo dicho que a aquellos malos tiempos, se sumaron estas puntuales circunstancias, y los vecinos de Fariñas y el mismo, sabiendo que  O Demo...  ¿ Recuerdas quien era  O Demo, verdad ?.

  - Siiiii...  El cabrón del recaudador....  ¡ No !.

  - Ese mismo... ese mismo.  Pues pensando en su próxima visita aquellas pobres gentes, y que no tenían nada para darle, tuvieron que decidir como salir del paso, si morir de hambre al entregar lo poco que tenían a aquel miserable, si morir a palos por no hacerlo, o si inventar alguna estratagema... peligrosa si, pero que les salvase de la tragedia. Te aclaro que algo si que tenían, pero escondido y a buen recaudo.

  - ¡ Como... como !. Como es eso de que bien escondido lo tenían.

  - Te lo explico, pero no me interrumpas más, que sinó no llegaremos al final nunca.

Me dijo el abuelo, un tanto enfada por haberlo detenido en la carrera que llevaba con el relato.

  - Pues mira, desde hacía tiempo en la cima de uno de aquellos montes, había una cueva  “A Cova” , que resulta que no era más que una osera....

  - No me expliques nada abuelo, que se lo que es...  -le apunté con esmero-.

  - Pues sigo...  en una incursión a la aldea, de la osa que la usaba como su lugar de hibernación, consiguieron matarla  (en defensa propia... digamos), después de que ella se llevara a dos aldeanos por delante,  e hiriese de gravedad a otros cuatro, poco después descubrieron que tenia dos pequeños oseznos, a uno lo capturaron sin problemas, pero el otro se les escapó, y cuando lo persiguieron fue cuando descubrieron  A Cova, que desde entonces les sirvió de almacén secreto, y de muchas otras cosas que algún día te diré; estaba escondida porque para llegar a ella había que limpiar un abrupto camino que iba bordeando la cima, y que ellos tenían siempre cubierto de maleza, que mirada desde lejos parecía real y viva, y la entrada a A Cova, también estaba bien disimulada, por lo que ninguno que no la conociese la descubriría. Y antes de que me preguntes de nuevo, los oseznos uno murió  (justo el que les escapó) quizás por empacho o por no sentarle bien la alimentación que le daban, el otro consiguió sobrevivir, convirtiéndose en una especia de mascota para los aldeanos, pero se lo llevó el recaudador en la visita siguiente, para regalárselo a su vez a su señor, o eso les dijo entonces, dejándoles unos cepos para que capturaran otros, pero ellos nunca los usaron, porque tenían métodos menos dolorosos si querían hacerse con alguno vivo; pero decidieron que mejor dejarlos libres que regalarselos a ese tan nombrado señor. 

  - Coño con el recaudador... le servía todo...  ¡ La madre que lo pa..ó !

  - Vale... vale...  Te he entendido... jajaja. Bueno pues como te iba diciendo, algo tenían que hacer para librarse de las palizas, o de la muerte por escasez, y  Fariñas recordó lo de la planta aquella, la  “adurmideira”, la misma que los animales comían cuando se sentían mal, y que les aliviaba el sufrimiento; pero claro para llevar a cabo su siniestro plan usando la planta, tenían que probarla con personas, y estas no iban a comerla así sin más, por lo que convocó una reunión, y explicó lo que tenía en mente... muchos de sus vecinos se echaron a reir, pero otros después de pensárselo mejor se unieron a él con entusiasmo, después de todo había que dar un escarmiento a aquella comitiva de  O Demo de una vez por todas. Hervirían la hierva y así en una sola aplicación  (agua más hierba unidas ya)  podrían investigar si el efecto final  era el mismo que en los animales que primero la comían, y que después corrían a beber a toda prisa; pero el problema era quién la iba a tomar de entre todos ellos, porque seguro que nadie querría ser  “el conejillo de indias”  como diríamos ahora, viendo que nadie quería efectivamente, se ofreció él mismo, pero muchos de sus compañeros se negaron de forma rotunda a que lo hiciese, porque era evidente que si a él le pasaba algo, no habría quien llevase a cabo el plan, como lo tenia previsto nuestro hombre, así que como voluntarios no había, pues había que escoger a uno, y una vez más el ingenio de Fariñas salió a relucir, tendría que ser  “O Mantecas”, que era uno de esos hombres que esta, pero como si no estuviera,  porque casi nunca hace nada, solo se deja llevar porque aun no siendo del todo tonto... unos gramitos  (como quien dice), si que tiene de tonto. Fue  Fariñas quien metió en una calabaza que usaban de lechera, unos palitos de los cuales una sería más largo que los demás, y lo hizo de forma que precisamente el más largo quedase clavado verticalmente y los otros simplemente depositados descansando en el fondo de aquel envase rústico  (pero moderno para la época de la que hablamos), Fariñas sabía que O Mantecas sería el primero en acudir a meter la mano, y que sin duda elegiría el primer palito que tropezase con su mano... dicho y hecho, así sucedió. Preparada la pócima aquella con una cantidad de hojas más o menos predeterminada y dejada enfriar un poco después,  O Mantecas (a contra gusto claro), tomó una poca, pero como no debía de saberle mal, porque le habían añadido  ( a propósito)  un poco de grasa de jabalí, que por eso a este hombre le llamaban O Mantecas, por la afición que tenía a comerse la grasa de los animales que cazaban, pues repitió con otra ración y tragó con más ánimo todavía; pasada media hora empezó a dar vueltas con los ojos un poco desorbitados y más en blanco que de otro color, y como borracho perdido, buscaba en donde beber más agua con ansia inusitada, y de repente se derrumbó, pero se volvió a levantar para buscar de nuevo en donde poder beber, y así un tiempo hasta que en una braña cercana se derrumbó por fin, formando con aquél suelo húmedo un triangulo con la cabeza medio sumergida en el fango, y con el culo levantado en todo lo alto, sus compañeros corrieron a quitarlo de tal posición porque emergían burbujas junto a su cabeza, como si en vez de respirar, estuviese jugando a extender en el aire  “ pompas de jabón”. Tardó toda aquella tarde, toda la noche siguiente, y la mitad de la mañana del otro día, en recobrarse del soponcio que el brebaje le provocó; al despertar comunicó que había soñado que lo perseguía todo tipo de animales, que veía por veces estrellas girando alrededor de su cabeza, y que también había visto bellas mujeres desnudas, pero que cuando se acercaba a ellas, desaparecían de repente, y que ahora se sentía muy bien, que estaba muy contento, y que no le dolía nada, por lo que pidió que le dejasen beber un poco más de aquello; pero no le dieron más, y derramaron lo que quedaba que no era mucho ya.

  - ¿ Y adonde nos lleva todo esto abuelo ?.

  - Que impaciente eres Miro.  -Que así me llamaban también los amigos a veces-. 

  - Pues el asunto nos lleva a detener al recaudador como tu lo llamas, y a toda la comitiva de sus secuaces, puesto que sabían que llegarían una vez se pudiese transitar por los caminos, y que lo harían más bien pronto que tarde, porque la escasez lo era para todos, y más para los señores que estaban acostumbrados a la abundancia; y como detenerlos, ahhh...  pues ahora te diré. Prepárate porque de una novela de intriga a lo que te voy a contar, no hay mucha diferencia pienso yo, pero con el interés que supone que lo que te voy a relatar sucedió, y las novelas... novelas son, siempre mentiras, entretenidas eso si, pero mentiras...

El abuelo iba a proseguir con lo más interesante, pero de repente se oyeron campanas, y no sonaban como siempre, avisaban de que había muerto alguien, y las tocaban con mucha más energía que de costumbre. Mi abuelo y yo nos miramos, y no supimos que decirnos, pues nadie había enfermo entonces que supiéramos en la aldea, ni teníamos noticias de ningún accidente o algo así; nos pusimos sin más demora en camino hacia nuestra casa, y de común acuerdo interrumpimos el relato.... Eso si, el ansioso por seguir, y yo más ansioso todavía por escucharlo. Para mí que se ponía interesante la cosa... jajaja.

 

Nucho de Terceiro – 12 de junio de 2.008.

 

Sigue...

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

- O TRASNO DO TEMPO - (El Duende del Tiempo)

- O TRASNO DO TEMPO - (El Duende del Tiempo)

CAPITULO TERCERO

  De nuevo por aquí, después de atender la llamada de mi madre, después de cumplir con unos recados que no voy a contar, y después de ir al pueblo al ciber, de teclear en el Google, y mirar eso del milagro de San Vicente Ferrer; desde luego que cosas pasaban en la pobre España de entonces, o que cosas se dicen que pasaban, porque no creo mucho en lo que se cuenta, y por no creerlo del todo, mejor no os lo explico, vosotros mismo podréis mirarlo como lo he hecho yo. El día hoy no esta tan gris, pero frío sigue haciendo, el suficiente para que el abuelo Benito siga encerrado como moderno anacoreta, en su cueva de ladrillo y cemento, eso si con el fuego siempre encendido  (a medias), porque tiene la costumbre de mojar un poco los troncos para que duren más, y es que mi abuelo es como decimos por aquí...  "a ostia".

  - Hola abuelo, que tal la meditación.

  - Hola Ramiriño.   ¡ Que meditación !.  -Me dijo haciendo como un clip con la cabeza-.

  - Bueno hombre lo digo porque tu aquí con la sola compañía del fuego, pues eso. Por cierto sabes que he mirado eso del milagro del santo que decías,  ¡ y no me lo creo !.  -Le dije convencido-.

  - Yo no lo creería si no fuese porque aquellos tiempos fueron así de críticos, porque hay bastante documentación, y porque por lo que me queda por contarte, todavía hay... sinó cosas peores... si al menos parecidas.

  - Y que quieres contarme hoy abuelo. Sabes que voy a tener que tomar nota de algo, que sinó igual con tanta historia se me olvida.

  - No creo. A mi no se me ha olvidado nada, y ya tengo unos pocos capítulos en la cabeza.  ¡ O en el koko como decís ahora los jóvenes !.

A esto siguió un profundo silencio, mientras buscaba el buen hombre trozos escogidos de madera, para condenarlos al fuego.

  - Neno, vamos allá pues.  ¡ Estás relajado y tranquilo !.  Porque lo que viene ahora te gustará.  -Dijo despertando mi interés-.

  - Todo lo que te he contado ha sido lo que Fariñas le habia dicho a su hijo de su padre; este  (el hijo)  se llamó entonces  "Brandán". Antes de que me preguntes, creo que es un nombre de origen celta, como muchos entonces.

  - Ahh... vale.  ¡ Y por cierto !, no me has dicho tadavía como se llamaba la aldea en donde vivían los protagonistas de tus relatos.

  - Pues recuerdo algo así como  "Paspallás de Brañas", aunque mi padre, me explicó que recordaba como el nombre que le daban los señores que visitaban a quellas gentes...  ya sabes por aquello de los impuestos era el de  "Tras das Fontes de Don Breoganus".  -Dijo mi abuelo todo orgulloso al poder recordarlo, y dejarme sin más preguntas que la de...  que porque le llamaban de formas diferente, según nombrasen aquél ya famoso  asentamiento unos u otros-.

  - Verás  "neno". Nuestros parientes y sus vecinos, llamaban a su asentamiento como siempre lo recordaban; pero el señor que dominaba aquellos territorios, lo llamaba además de como se le antojaba, con su nombre al final, puesto que tanto tierras, como gentes, como animales que allí vivían le pertenecían,según sus particulares leyes. Por otra parte lo de  "Fontes"  venía porque vivían efectivamente muy cerca de unas  "Brañas" en donde nacía un río.

  -  ¡ Vaya vaya !,  -respondí-.  Me empezaba  a gustar lo que el viejo me contaba, cada vez ponía más interés en escucharlo sin perder detalle. Él se debió de darse cuente de mi acentuada atención porque enseguida me comentó... como en voz más baja para que no oyeran ni las oscuras paredes de aquél caliente lugar.

  -  ¡ Prepárate netiño !,  (nieto en cariñoso)...  que lo que te contaré que hizo Fariñas según su hijo, es para escribir toda una novela de aventuras, ahora que no le pueden hacer nada... claro.  ¡¡¡ JAJAJAJAJA !!!.

  - Pero ahora tengo que ir a tomar la pastilla esa maldita que parece tanto bien me hace.  -Comentó con enfado y arrogancia al mismo tiempo-.

Pero marchándose a toda prisa como si un alma flotando en el viento lo persiguiera, señal seguro de que la pastillita para el corazón, hacía ganarle confianza y le infundía optimismo en aquella vida, que poco a poco se notaba cansada. Mi abuelo tenía en esos dias 85 años.

  - Y muchos más que voy acumplir.  -Recuerdo me decía a menudo-.  ¡ Para que quieren a un viejo como yo !.  Para nada... seguro que para nada,  -se repetía-.  Antes tiene que morirse   "El Latinero"  ese  -que así le llamaba él a nuestro cura, como otros también-.  Porque si le toca oficiar mi funeral, seguró que me insultará aun después de que yo ya me haya muerto...  ¡ el muy desgraciado !.  ¡ Que seguro que me la tiene guardada, pero puede esperar rezando !.

Y es que el cura tenía los mismo años que mi abuelo, aunque los cumplía unos meses después, pero aun mandaba en la iglesia como siempre lo había hecho; yo desde siempre lo recordaba alli. Y lo de  "Latinero"  se lo habían puesto porque no era propenso para nada a decir la misas en castellano, y en gallego ya ni hablar; cuando  Manoliño  "Da Casona"  le dijo un día que si podía tocar la guitarra en la iglesia, casi casi lo excomulga Don Adolfo  (que así se llamaba en realidad); y aunque el bueno de Manoliño le explicó que en otras iglesias daban permiso para conciertos, el intermediario de todos los santos en mi aldea, dijo que hiciesen lo que quisieran en otras casas de Dios, pero allí mientras el viviese o mientras el Santo Padre de Roma no le ordenase lo contrario, no se tocaban nada más que las campanas; y solo para llamar a misa, o en ocasiones muy especiales.

  -  ¡¡¡ Idiotus Idiatae !!!......

Decía el cura cuando estaba enfadado de verdad. Algo en latín sería...  ¡ digo yo !.

* NOTA: Paspallás es como se llama vulgarmente a la codorniz en Galicia.

Nucho de Terceiro - 4 de junio de 2.008.

Sigue...

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CAPÍTULO CUARTO

 

  Hoy sábado ya despidíendose la tarde y llegando casi la noche, mientras mi padre va a ver el fútbol al bar, y mi madre anda atareada planchando, yo y mi abuelo nos refugiamos  “no cuartucho”  (pequeño cuarto), amueblado con cuatro sillas y una mesa sencilla, allí estaban el congelar, la nevera, la lavadora, y otros; antiguamente había sido una cuadra en donde se guardaban algunos animales que formaban parte del patrimonio familiar, cuando las hubo que ahora ya no tenemos animales domésticos.  Este es el mismo lugar en donde yo hinco los codos a estudiar, porque si digo que me vengo para aquí, ya nadie me molesta, y a veces estudio y a veces no.

  - Bueno neniño hoy es un día especial, porque te voy a contar lo que Fariñas en aquellos tiempos fue capaz de hacer, con la colaboración de todos los vecinos que vivían con el, en aquél apartado monte, de la antiguamente... muy antiguamente llamada Galitzia. 

Tomó aliento el abuelo, cambió un poco de posición, sobre todo el trasero (por no llamarlo culo, por respeto a los que me están leyendo), pues las sillas eran de buena madera, pero nada cómodas; y prosiguió con su discurso. 

  - Recuerdas que te hablé de el Negro, el padre de Fariñas, y recuerdas que te dije que era muy observador, que mucho tiempo del que se pasaba en el monte solo, lo empleaba en la contemplación de los animas, tanto es así que parece ser que estaba totalmente integrado en aquella fauna salvaje...

  - ¿ Pero abuelo no quedamos en que los animales de entonces eran muy peligrosos, que tenían mucha hambre y que estaban acostumbrados a  “merendarse como quién dice”,  a cualquier hombre o mujer ?.  –Añadí con firmeza-.

  - Pues parece que si, que así era casi siempre, pero cuando los animales no estaban tan necesitados, pues también se dedicaban a vivir y no a perseguir.  ¡ Bueno... a lo que íbamos !.  El Negro sabía lo que nadie en aquellas tierras, y quizás en otras muchas, del comportamiento de cada especie animal, que con ellos convivían... (lobos, algunos osos, zorros, jabalís, corzos, conejos, liebres, y multitud de pájaros, amén de otros animales más).

  - ¡ Caray !.  Ahora de esos todos quedan pocos.

  - Pues si desafortunadamente. Pero en aquellos tiempos de lo que llamamos  hoy  “medio ambiente”, había mucho, y a pesar de los apuros, era mas favorable para los animales que para los hombres. Pero...  ¡ coño rapaz !. Que no me vas a dejar contar lo mejor hombre.  ¡ Escucha !!! ....

  - Por lo que el Negro le contó a su hijo Fariñas, los animales tenían la costumbre de recurrir a una hierba bastante abundante por allí, que era conocida por el nombre de  “adurmideira”  (algo así como “adurmidera...  la que duerme”), quizás como el  "opio"  de hoy en día que tanto daño hace a la gente que cae en el vicio de consumirlo, pero me supongo que no sería la misma hierba exactamente claro; pero bueno lo cierto es que los animales cuando estaban muy heridos o se sentían muy mal a causa de una enfermedad, cuando el instinto les decía que la muerte les visitaría pronto, la comían, y después al beber, porque les daba mucha sed su ingestión, entraban en una especie de trance, por el que no sufrían de los dolores que les aquejaban; parece que entraban como en un trance, y muchos se morían con tranquilidad, y otros se recuperaban  (quizás los menos), pero bueno lo cierto es que los inteligentes animales, se sedaban con plantas naturales, algo parecido a lo que hacen ahora los  “curanderos” con nosotros. 

Aclaro que curanderos es como le llama el abuelo a los médicos, incluso a algunos del ambulatorio les llama  “vetrinarios”.  Yo aprovecho entonces para aclararle que no es así, que la palabra es veterinarios.

  - Bueno como quieras listo,  ¡ pero a mi me entendéis todos perfectamente !.

  - Sigo... pues Fariñas se quedó con todas esas enseñanzas, y como desconfiaba de algunas de ellas, por lo extrañas que parecían, el mismo se dedicó a contemplar también algo a los animales, y descubrió que no solo eran ciertas todas, sinó que había muchas más y muy curiosas. Pero no voy a entrar ahora a contártelas, porque ni las se todos, ni el tiempo que queda nos permite entrar en muchos detalles, que si seguimos así, me llevará contarte todo más años que tiene  “El Latinero”.

  - Jajajajajaja abuelo... los mismo que tienes tu.... jajajajajaja. 

  - ¡ Bueno bueno !.  A lo que estábamos.  –Dijo poniéndose tan serio como su enemigo el cura, cuando el de la sotana decía aquello que os dije, que creía que era latín-. 

  - ¿ Recuerdas quien era Brandán ?.

  - Siiiiiiii.... el hijo de Fariñas.  ¡ No !. 

  - Pues si, efectivamente.  Veo que estás atento, ya sabía yo que tu te parecías más a mi que a tu padre. 

No dije nada a mi abuelo por aquello, que más daba parecerse a uno que a otro, no eran malos ninguna de los dos.

  - Pues Brandán es el que contó todo lo que te voy yo a contar a ti, y por lo que te voy a decir, sabrás porque Fariñas se propuso que la historia de la familia perdurase a través de los tiempos; o al menos que los acontecimientos que el vivió no se perdieran. Pero mejor lo dejamos para otro día, porque eso merece que lo escriba según lo recuerde, y te lo cuente paso a paso, solo por esa  “batallita”  y por sus detalles sabrás que ha valido la pena oírme todos estos dias. Más adelantes cuando lleguemos a otras generaciones de la familia, también hay episodios muy interesantes, pero este que te contaré mañana o pasado, es muy singular, y además de una valentía extrema...  por los medios, por el lugar, por la época, y por las circunstancias de entonces.

  - ¡ JO !...  Abuelo como creo que se dice en el Quijote, me dejas... patifuso.. cabizbajo.. y boquiabierto.... jajajajajajajaja...

 

Nucho de Tercerio - 9 de junio de 2.008.

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- O TRASNO DO TEMPO - ( El Duende del Tiempo)

- O TRASNO DO TEMPO - ( El Duende del Tiempo)

- O TRASNO DO TEMPO -  (El Duende del tiempo)

 

CAPITULO PRIMERO

No se si todo lo que os voy a contar habrá sucedido o no, ni lo afirmo ni lo niego, sinó todo lo contrario. Lo cierto es que la historia de mi familia, desde no se cuento tiempo hace, es un tanto particular y diferente a la de las demás familias, en el sentido de que un ya famosa antepasado, tuvo la idea de que se iría transmitiendo de generación en generación toda esa historia, y parece que todos sus descendientes han ido cumpliendo con ese cometido, como si   "O Fariñas"  -El Harinas- ,  que así parece ser era llamado entonces este ilustre familiar, estuviese tutelando su mandato a través de los tiempos. Lo cierto es que yo no tenía que ser el siguiente en la lista, pero mi abuelo Benito nunca tuvo éxito con mi padre, para que se tomase un tiempo para escucharlo, y es que mi padre siempre ha dicho que esas cosas eran tonterías, que ya tiempos iban siendo de cambiar, y que solo le interesaba el presente y el futuro, que el pasado no era ni una cosa ni la otra, así que los muertos muertos estaban, y que no había porque hablar tanto de ellos. De esta manera mi abuelo consideró que el tenía que cumplir con la tradición y entregar sus secretos a otro destinatario, y que mas daba saltarse un paso más o menos, si al final yo tendría que saberlo como componente que era de esta singular familia.

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Era un día de diciembre frío, de color plomizo, con las nubes bajas que más que venir a visitarnos venían a molestarnos, pues su manto a la altura de nuestros cuerpos enfriaba tanto que no dejaba vivir, solo se podía estar cerca de algún fuego, o en posición horizontal y con muchas mantas por encima; pero era de mañana, faltaban unas pocas horas para que el reloj del señor José de Souto marcara las doce del medio día, porque el reloj del señor José iba por la hora del sol, y no lo cambiaba nunca, él decía que eso de cambiar la hora era cosa de políticos, y que de políticos no quería saber; pues como decía era de mañana, y mi abuelo tenía el fuego preparado para llamarme a que le hiciese compañía, no me sentía muy cómodo allí, porque el espacio era pequeño, la chimenea a causa de la humedad no funcionaba bien, y mi abuelo para que el calor fuese mayor, y por supuesto para ahorrar leña, acostumbraba a cerrar la puerta, y así siempre había un poco de humo en aquél pequeño espacio  -tipo lareira gallega-  separado de la casa principal; pero mi abuelo insistió y no me podía negar, puesto que era la manera de que cuando lo necesitara también me arrimase alguna "propinilla"  para mis pequeños vicios.

  - Mira neno (niño)   -así me llamaba casi siempre mi abuelo- .  Hace mucho tiempo... mucho mucho, que uno de nuestros antepasados llamado Fariñas, empezó con esta tradición que yo te voy a transmitir a ti, y tienes que prometerme que tu harás lo mismo con los que vengan, si son hijos tuyos mejor, y sinó pues tendrás que buscar con quién seguir, pero eso si que sea de la familia, y que sea de confianza.  -Me repitió más de una vez-.

  - Pero abuelo, por lo que dices tendría que ser papa el que escuchase esto que me quieres contar, y después ya me lo contaría él a mi.

  - Tendría que ser así, pero no va a poder ser, porque si me sigo pasando el tiempo, intentando convencer a tu padre de que me escuche, seguro que me moriré antes de haberlo conseguido. Ya sabes como es tu padre.

  - Pues entonces cuéntaselo a mi madre.  -Añadí sin mucho confianza-.

  - ¡ Pero bueno Ramiriño (Ramirito) !, ¡ tu que dices !, tu madre no es de la familia.

  - Vaya !, yo pensaba que si.

  - Pues no...  -dijo un poco enfadado-.  No lo es para estas cosas.

  - Bueno pues vale, te escucho entonces abuelo, tu dirás...

Nucho de Terceiro - 23 de mayo de 2.008

Sigue...

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CAPITULO SEGUNDO

  - Bueno Ramiriño,  pues como te decía... hace mucho muchísimo tiempo, quizás entre el 1.300 y el 1.400 vivía el padre de O Fariñas, y de él cuenta su hijo, que a su padre le llamaban  "O Negro"  -El Negro- , porque estaba muy moreno de estar siempre cerca del  monte desbrozando tierras para poderlas cultivar. Parece ser que en aquél entonces vivían en gran parte de la agricultura, y que parte de lo que obtenían tenían que dárselo a una especie de recaudador, que cada año más o menos los visitaba de parte del señor que mandaba en aquellas tierras. Era como un impuesto de hoy en día más o menos. Y si solo les llegaba una vez al año era porque no había caminos, incluso a menudo tenían que abrirlos los propios viajeros.

  - Pero pobres gentes entonces, si trabajaban para el señor...  ¡ que les quedaba a ellos !.  - Añadí interrumpiendo a mi abuelo-.

  - Pues poca cosa según tengo entendido, pero así se vivía entonces. Eran tiempos de mucha hambre, pero sobrevivían, eso si... creo que pocos.

  -Y... si se negaban a darles lo que el otro les pedía,  ¿ que les pasaba entonces?.

  - Pues tengo entendido que los enterraban vivos con la cabeza fuera, para que se murieran poco a poco con suerte, o los comiesen los lobos desenterrándolos cuando ya estaban moribundos; no los enterraban a todos claro, sino a algunos para asustar a los demás, y que así trabajasen para poder contribuir en la próxima visita. De ahí los dichos esos de... "Te voy a echar a los lobos"  o  "Te voy a enterrar vivo"  o  "Te van a comer los lobos". Ya puedes entender ahora el porqué del odio al lobo por parte del hombre en estas tierras, pero claro, el lobo no tiene toda la culpa, el animal cuando tenía hambre tampoco miraba mucho lo que comía, solo buscaba y si encontraba, pues ala... ¡ Buen provecho !. Sabes Neno, que entonces estas gentes se comían sobre todo los gatos, y con frecuencia también los perros, y cuando el hambre apretaba de verdad... pero de verdad, entonces se comían lo que aquí no quiero decirte, porque igual no lo comprendes y te enfadas y no quieres oír más.

  -  ¿ Pues que comían abuelo ?.  ¡ Dime.. dime !. Que no me enfado... ¡ Palabra !.

  - Mira Ramiriño, ahora que hay el Internet ese, tienes la oportunidad de mirarlo tu mismo. Hace tiempo que leí, que un santo, llamado San Vicente Ferrer uno de los milagros que cuentan que hizo, fue muy comentado de boca en boca a través de los siglos, porque la historia religiosa no lo refleja con mucha frecuencia, o más bien simplemente lo oculta, ya que no conviene saber el porque de ese milagro. Bueno pues tu mismo lo miras, creo si mal no recuerdo sucedió en un lugar llamado Morella  (o algo así),  en Castellón.

  -  ¡ Pero porque no me lo explicas tu !.  Que tiene eso de tan extraño para que no quieran que lo sepamos todos. A los de la Iglesia les encanta hablar de milagros y más milagros..., porque no van a querer que se sepa este.

  - Pues cuando te enteres como y porque sucedió lo que se cuenta, sabrás porque no quieren darle mucha publicidad, tus amigos los curas.

  - ¡ Eh... !... ¡ Eh... !. De amigos míos nada.  Más o menos como tuyos. Y por supuesto que miraré, en cuento pueda, iré al pueblo y lo haré.

  - Sabes que este antepasado nuestro, el padre del que te dije que llamaban  “O Fariñas”, fue un innovador en su época, en el sentido de que siempre encontraba la forma de mejorar las cosas, no solo para él sino para los que eran entonces sus vecinos. Te cuento... a veces el recaudador no venía precisamente a pedir impuestos, venía a buscar niñas e incluso niños también, las niñas se las llevaba... decía que para mejorar, para servir a su señor, para lo que le aprenderían modales y las alimentarían bien, y las convertirían en mujeres educadas y cultas; bueno pues noticias que llegaron a la aldea en una ocasión al menos, decían que no era del todo así, ya que en realidad si las niñas eran lo suficientemente bonitas, servirían si al señor pero como sus cortesanas  -una especia de concubinas o queridas encubiertas- ;  pero si no tenían su aprobación, entonces eran entregadas a cualquiera que según el señor las mereciese, o que pagase bien por ellas.

     - Vaya vaya...  ¡ Y los niños para que se los llevaba, aquél miserable !.

  - Pues a veces para venderlos por el camino a quien se los comprase, y a veces llegaban al castillo y allí se les enseñaba a ser buenos lacayos que hacían casi cualquier trabajo que le se le encomendase; eran muy demandados para cuidar en las cuadras a los animales, en especial caballos, también tenían otras encomiendas de las que mejor es que no sepas. Igual si vivo dentro de unos años te diré otras cosas, que por prisa no te cuento hoy, y que tampoco son muy agradable; pero como te digo, ya te lo contaré.

  - ¡ Y porque se llegó a saber todo eso !. No sería normal traicionar al recaudador o a cualquier otro que tuviera poder entonces, ya que según me dices, el que lo hiciese serviría de comida para los lobos.    

  - Pues si tienes razón, pero en una ocasión el recaudador, o uno de los hombres de su comitiva, dio una gran paliza a un hombre joven que traían con ellos, y lo dejaron abandonado cerca de la aldea más muerto que vivo, pensando que se iba a morir de todas formas; seguro que procedieron así porque no disponían de tiempo para enterrarlo vivo como era tradición, y lo dejaron a su suerte sin más. Los aldeanos que no eran insensibles a pesar de los tiempos que corrían, lo encontraron antes que los lobos y los jabalís, que también había entonces, y consiguieron con muchos cuidados revivirlo, y él en agradecimiento juró que los ayudaría, que solo tenían que pedirle lo que quisieran, y nuestro antepasado consideró que el conocer al enemigo podía ayudarles mucho, por lo que le pedió que les contase todo lo que sabía sobre las costumbres de los señores que casi lo habían matado a golpes, resultando así sus consejos muy útiles a toda aquella gente.

  - Perdona abuelo, pero te recuerdo que me ibas a hablar del padre del tal  “Fariñas”,  de cómo se las arreglaba para vivir mejor él y los demás, en aquellos terribles tiempos.

  - Si... es verdad, perdona chico,  –me dijo rascándose la cabeza con pereza- .  “O Negro” que ya te he dicho que así le llamaban, era uno de estos... digamos  “mañosos”, él siempre estaba parece ser discurriendo como salir de los apuros que aquella vida les daba. Una de las soluciones que buscó precisamente al problema de llevarse el recaudador a las niñas, fue el de hacer que estas anduviesen lo más sucias y mal olorosas posible, incluso si sabía a tiempo que vendría  "O Demo"  -El Demonio-  que así llamaban al recaudador, prepara con tiempo una mezcla hecha sobre todo de miñocas  -lombrices de tierra-, que una vez llevaban un tiempo muertas, sabido es como debían de oler, y pedía que las chicas se la aplicasen en las ropas, y si aguantaban el mal olor en el cuerpo también, para que al verlas aquél despiadado le oliesen tan mal que ni a ellas se acercase, por creer que tenían una mala enfermedad, y en ocasiones también si sabían en la aldea que venía porque lo divisaban a tiempo, pues las escondían; en cuanto a los chicos, pues poca cosa se podía hacer, como no fuese tambien el esconderlos, ya que si los veía y notaba que estaban medianamente fuertes, pues con olores o sin ellos los mandaba subir sin mas al carro que traía. Este señor antepasado nuestro también parece ser que inventaba artilugios o trampas para defenderse y capturar a los animales, pues pasaba mucho tiempo observándolos y conociendo sus costumbres, y así podía a veces sorprenderlos, incluso se cuenta que los lobos lo respetaban y temían, pues más de una vez se había enfrentado a ellos, y aunque al final resultase maltrecho, siempre había sido él el que causaba más heridas; en fin que aquel buen hombre no perdía el tiempo.

  - Abuelo perdona.... ¡ Te importa que sigamos otro día, que me están llamando !.  Y ya sabes que cuando me llaman, mejor es acudir cuanto antes.

  - Si. Vete pues... ya seguiremos otro día.

  - ¡ Vale !...  viejo  -dije pensando que no me oía- . Pero creo que si me oyó... porque cerró la puerta tras de mi con bastante ruido.

Nucho de Terceiro – 27 de mayo de 2.008

  POSDATA: Pido perdón porque al querer corregir estos dos artículos, se han eliminado sin querer, y he tenido que volver a publicarlos, por lo que la fecha que aparece en el encabezamiento junto al título no es la de su publicación original, y también al suceder esto se han perdido dos comentarios que me hicieron, por lo que pido disculpas a esas dos personas que tuvieron esa gentiliza. Gracias por visitar este rincón de Internet que ya casi lo es de tod@s vosotr@s, y como decimos en Galicia, y utilizando los métodes que aquí se usan... pues  BIKIÑOS MIL.

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